Como docentes de educación básica, nos enfrentamos a diario al reto de formar ciudadanos en un mundo saturado de información y fake news. A menudo, el currículo nos exige cubrir extensos temarios, pero ¿qué hay de enseñar a los alumnos a pensar por sí mismos?
La Filosofía para Niños (FpN) es una metodología implementada con éxito en más de 60 países que no busca que los alumnos memoricen a los grandes filósofos, sino que desarrollen un pensamiento multidimensional (crítico, creativo y ético). En el contexto escolar actual, esta herramienta es ideal para abordar áreas como la Educación en Valores Cívicos y Éticos, promoviendo la convivencia democrática y la resolución de dilemas reales.
Aquí te presento una guía de 5 pasos para adaptar esta metodología a la realidad de tu aula pública:
1. Transforma tu salón en una «Comunidad de Indagación»
El primer paso es romper con la estructura tradicional del aula donde el docente tiene el monopolio del saber.
- Disposición del mobiliario: Mueve los pupitres para formar un círculo o una herradura. Es fundamental que todos los estudiantes puedan mirarse a los ojos para interactuar en igualdad.
- Centrar la conciencia: Los alumnos de escuelas públicas a menudo vienen de recreos ruidosos o clases agitadas. Antes de empezar, dedica un par de minutos a un ejercicio de atención plena: pídeles que sientan el peso de sus pies en el suelo, que escuchen los sonidos dentro y fuera del aula, y que calmen su mente para estar emocionalmente receptivos.
- Normas creadas por todos: Establezcan juntos reglas básicas de «diálogo responsable» (escuchar atentamente, respetar el turno de palabra), para que los alumnos se apropien de ellas.
2. Usa un «Estímulo detonador» y elige la pregunta
La sesión no nace de una lección magistral, sino del asombro.
- Presenta un estímulo: Puede ser la lectura de un cuento (como las novelas del programa FpN), un cortometraje (como Normal de Isabel Coixet para hablar de la diversidad), una imagen provocadora o incluso un incidente de la vida real en el patio del recreo.
- Lluvia de preguntas: Invita a los alumnos a formular preguntas sobre lo que acaban de ver o leer y escríbelas en la pizarra.
- Votación democrática: En lugar de imponer el tema, pide al grupo que vote por la pregunta que consideren más interesante para iniciar el diálogo.
3. Emula a Sócrates: El arte de preguntar
Tu rol cambia drásticamente: pasas de dar respuestas a ser el facilitador que modela el cuestionamiento. Utiliza preguntas abiertas que obliguen al grupo a profundizar y argumentar:
- Para aclarar: «¿Qué quieres decir exactamente con esto?», «¿Puedes darme un ejemplo?».
- Para buscar evidencias: «¿Cómo sabes esto?», «¿Qué evidencia existe para apoyar lo que dices?».
- Para explorar alternativas: «¿De qué otra manera se podría mirar este problema?».
- Para predecir consecuencias: «¿Cuáles serían las implicaciones de lo que dices?», «¿Qué pasaría si...?».
4. Trabajo entre iguales (Estrategia para grupos numerosos)
En las escuelas públicas solemos tener grupos grandes, lo que puede provocar que siempre participen los mismos y los más tímidos se queden callados.
- Divide y vencerás: Antes de lanzar la discusión a todo el salón, pide a los estudiantes que discutan la pregunta detonadora en parejas o tríos durante unos 5 minutos.
- Esta técnica genera un espacio seguro donde los alumnos ganan confianza exponiendo sus ideas en un grupo pequeño, preparándolos para hablar después frente a toda la clase. Mientras tanto, tú puedes circular por el aula guiando la indagación.
5. Evaluación formativa y metacognición (Más allá de la calificación)
La filosofía en el aula no se evalúa con exámenes numéricos. El objetivo es valorar el proceso y la capacidad de autocorrección:
- Listas de cotejo: Usa rúbricas de autoevaluación y coevaluación con preguntas como: «¿Construyo mis ideas sobre las ideas de los demás?», «¿Escucho atentamente?».
- Evaluación figuroanalógica: Al terminar la sesión, pide a los niños que evalúen el diálogo usando metáforas. Por ejemplo, mostrarles imágenes del clima y preguntarles: «¿La sesión de hoy fue como un sol brillante porque todo quedó claro, o como un sol tapado por nubes porque quedaron dudas?».
- El diario de clase: Dedica los últimos minutos a la metacognición. Pide a los alumnos que escriban en un cuaderno específico sus «Ideas principales» o «Lo que he aprendido hoy», para que interioricen el conocimiento construido en comunidad.
Conclusión para el docente Implementar la Filosofía para Niños en la escuela pública es un acto profundamente democrático. Requiere paciencia, pues los niños necesitan tiempo para confiar y participar. Sin embargo, descubrirás que tus estudiantes son capaces de abordar problemas éticos y sociales con una profundidad sorprendente, dotándoles de una autonomía moral y cívica que los acompañará toda la vida.

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