Páginas

jueves, 26 de febrero de 2026

De la cursiva a la letra de molde: qué ganamos y qué perdimos en el camino



Durante buena parte del siglo XX, aprender a escribir significaba dominar la cursiva. No era solo una forma de escribir: era una disciplina. La caligrafía se enseñaba con modelos estrictos, cuadernos pautados y horas de práctica. Sin embargo, en las últimas décadas, muchas aulas abandonaron la cursiva tradicional para adoptar la letra de imprenta o “de palitos y bolitas”. Este cambio no fue accidental. Respondió a transformaciones pedagógicas, tecnológicas y sociales profundas.

En este artículo revisamos por qué ocurrió esta transición y cuáles han sido sus principales ventajas y desventajas en el ámbito educativo.


¿Por qué se dejó la cursiva?

El abandono progresivo de la cursiva comenzó en la segunda mitad del siglo XX y se consolidó entre los años 80 y 2000 en muchos países. Entre las razones principales destacan:

1. Mayor enfoque en la legibilidad

La cursiva exige coordinación fina y dominio técnico. Cuando no se domina, puede volverse difícil de leer incluso para el propio estudiante. La letra de imprenta, en cambio, tiende a ser más clara y uniforme.

2. Cambios en la pedagogía

Las corrientes educativas modernas priorizan la comprensión, la creatividad y la comunicación sobre la forma estética de la escritura. La caligrafía dejó de verse como un fin en sí mismo.

3. Masificación educativa

A medida que más niños accedieron a la educación formal, los sistemas buscaron métodos más accesibles y rápidos de enseñar. La imprenta resulta más fácil de aprender en menos tiempo.

4. Nuevas herramientas de escritura

La cursiva clásica se desarrolló en una época de plumas estilográficas. Con la popularización del bolígrafo y el lápiz, muchos trazos fluidos perdieron naturalidad. La imprenta se adapta mejor a estos instrumentos.

5. La irrupción de lo digital

La llegada de computadoras, teclados y pantallas cambió el rol de la escritura manual. La claridad visual empezó a importar más que la continuidad del trazo.

Ventajas educativas del cambio

1. Mayor claridad en etapas iniciales

La letra de imprenta facilita el reconocimiento de formas básicas, lo que puede apoyar el aprendizaje temprano de la lectura y escritura.

2. Menor frustración en estudiantes

La cursiva puede ser desafiante para niños con dificultades motrices o de aprendizaje. Simplificar el sistema reduce barreras iniciales.

3. Evaluación más sencilla para docentes

Textos más legibles permiten enfocarse en el contenido en lugar de descifrar la forma.

4. Inclusión educativa

La imprenta tiende a beneficiar a estudiantes con dislexia, disgrafía u otras condiciones relacionadas con la escritura manual.

5. Coherencia con el entorno digital

Las formas de la letra de imprenta se parecen más a los textos tipográficos que los estudiantes ven en libros, pantallas y materiales educativos.

 

Desventajas y críticas

1. Pérdida de habilidades motoras finas

La cursiva implica movimientos continuos que estimulan coordinación y control muscular. Algunos especialistas sostienen que su abandono empobrece este desarrollo.

2. Menor velocidad en escritura avanzada

Una vez dominada, la cursiva permite escribir más rápido que la imprenta. En niveles superiores, esto puede ser una desventaja.

3. Desconexión con documentos históricos

Muchos archivos, cartas y registros antiguos están en cursiva. No aprenderla dificulta el acceso directo a fuentes primarias.

4. Empobrecimiento cultural y estético

Para algunos educadores, la cursiva representa una tradición cultural ligada a la identidad escrita y la expresión personal.

5. Impacto en la memoria y el aprendizaje

Algunos estudios sugieren que escribir en cursiva activa procesos cognitivos distintos a los de la imprenta o el teclado, especialmente en la consolidación de la memoria.

 

¿Debe desaparecer la cursiva?

Hoy el debate no es simplemente “cursiva sí o no”, sino cómo integrarla de forma equilibrada. Muchos sistemas educativos están explorando enfoques híbridos:

  • Enseñar imprenta primero para facilitar alfabetización temprana
  • Introducir cursiva más adelante como habilidad complementaria
  • Presentarla como herramienta funcional y cultural, no solo estética

Este enfoque reconoce que la escritura manual sigue siendo relevante, incluso en una era digital.


Reflexión final

El paso de la cursiva a la letra de imprenta refleja un cambio más amplio en la educación: de la forma al contenido, de la tradición a la funcionalidad. Sin embargo, el valor de la cursiva no ha desaparecido; simplemente ha cambiado de lugar. Hoy ya no es una obligación universal, sino una habilidad opcional que conecta historia, motricidad y expresión personal.

Quizás la pregunta más útil no sea cuál es mejor, sino cómo aprovechar lo mejor de ambas en un contexto educativo que sigue evolucionando.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario